Urocran

D-MANOSA | 100 mg
PAC Tipo A | 48 mg
+ MEZCLA DE PROBIÓTICOS:
Lactobacillus acidophilus LLA-01
Lactobacillus casei LLC-4K
Bifidobacterium bifidum LBB-02
Bifidobacterium longum LBL-01
Bifidobacterium infantis LBI-04

Contribuye al funcionamiento normal del tracto urinario.

DOSIS Y RECOMENDACIONES DE USO

La dosis diaria recomendada es de 1-2 cápsulas, preferiblemente por la noche antes de acostarse y después de orinar.

En molestias urinarias recurrentes y para el funcionamiento normal del tracto urinario se recomienda 1 sobre de Urocran® Forte al día durante un mínimo de 3 meses y hasta 6 meses consecutivos y continuar con una cápsula de Urocran® al día durante al menos 3 meses. Si fuera necesario, puede mantenerse en periodos de larga duración.

PRECAUCIONES DE USO

Sin gluten. Sin lactosa. Contiene proteínas de leche. Apto para vegetarianos. No superar la dosis diaria recomendada, excepto si el médico lo recomienda. No debe utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada, y de un estilo de vida saludable. Mantener fuera del alcance de los más pequeños. No tomar en caso de alergia conocida o sospecha a uno o más de los ingredientes.

CONSERVACIÓN

Conservar en un lugar fresco, seco y protegido de la humedad y de la luz directa del sol, a una temperatura inferior a 25 °C. No requiere refrigeración. La fecha de caducidad indicada garantiza la integridad del producto, siempre y cuando este se conserve de forma correcta.

PRESENTACIÓN

30 CÁPSULAS
Complemento alimenticio
CN 165570.7


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Cistitis después de las relaciones sexuales o cistitis postcoital

Cistitis después de las relaciones sexuales o cistitis postcoital

Probablemente, en tu círculo cercano hay alguna persona propensa a las infecciones de orina o cistitis, incluso puede que seas tú, ya que es algo bastante común entre las mujeres, sobre todo, la cistitis postcoital, que aparece después de mantener relaciones sexuales. IMPORTANTE: no es una infección de transmisión sexual.

De hecho, alrededor del 50% de todas las mujeres jóvenes saludables que sufren su primera infección desarrollarán una segunda en un período de 6 meses.

La infección de orina o cistitis es la inflamación aguda o crónica de la vejiga urinaria producida por una infección bacteriana. La causa más frecuente de infección de orina o cistitis es la infección por E. Coli. Para que una bacteria produzca infección de orina o cistitis, primero debe de colonizar la orina de la vejiga y posteriormente producir una respuesta inflamatoria en la mucosa vesical.
Son muchas las mujeres que afirman haber sufrido una infección de orina después de mantener relaciones sexuales, sobre todo entre los 20 y 30 años. De hecho, el factor de riesgo más influyente en las infecciones urinarias recurrentes en mujeres jóvenes. Este tipo de infección suele aparecer entre 24 y 48 horas después del coito. cistitis-postcoital-

¿Qué es la cistitis postcoital?

Como hemos dicho anteriormente, que la cistitis postcoital aparezca de forma frecuente después del sexo, no significa que sea una Enfermedad de Transmisión Sexual. Se trata de una infección que se ve favorecida por los movimientos durante el coito, facilitando la entrada de bacterias por la uretra que provienen del recto.

Es importante dejar claro que este tipo de infección no debe confundirse con falta de higiene íntima ni con una enfermedad de transmisión sexual.

La anatomía de la mujer hace que sean más propensas o tengan más facilidad para que esto pase pues su uretra es más corta, sin embargo, esto no hace inmunes a los hombres, aunque su conducto sea más estrecho y de más difícil acceso, las bacterias también pueden entrar. Los movimientos que se producen durante las relaciones sexuales favorecen que las bacterias que se encuentran en el exterior de la uretra femenina accedan al interior con las penetraciones.

La proximidad entre la vagina y el recto puede provocar una contaminación fecal cuando se practica sexo anal. Haciendo que las bacterias que se encuentran en el recto viajen hasta la vagina llegando incluso a la vejiga.

La lubricación y los anticonceptivos también pueden ser precursores de la cistitis postcoital. Cuando la lubricación es insuficiente, la vagina es propensa a irritarse, creándose heridas que fomentan el desarrollo de infección.

Por otro lado, el uso de preservativos afecta a la mucosa de la vagina, pudiendo modificar la acidez o el pH favoreciendo así el desarrollo de bacterias. El resto de los anticonceptivos también pueden alterar la mucosa y la sequedad, sobre todo los anticonceptivos que supongan la introducción de algún elemento en la vagina, como por ejemplo el anillo vaginal, pues también pueden arrastrar las bacterias hacia el interior.

El uso de juguetes sexuales puede inducir a la infección de orina después del sexo, ya que pueden ser grandes fuentes de acumulación de bacterias, sobre todo si se comparten.

Durante la menopausia o embarazo, las alteraciones hormonales favorecen la proliferación de infecciones en el tracto urinario, como la cistitis postcoital.

Además, durante la menopausia, la sequedad vaginal es uno de los principales síntomas.

¿Cómo evitar la cistitis postcoital?

Las relaciones sexuales son un factor importante a tener en cuenta, sobre todo en los casos de cistitis recurrentes o de repetición, donde la prevención es fundamental.

Ante una cistitis poscoital o infección de orina en general, lo habitual es la recomendación de antibióticos para tratarla. Sin embargo, el incremento de las resistencias bacterianas a estos medicamentos puede contribuir a la aparición de nuevos episodios, por lo que se ha tenido que investigar alternativas, centradas principalmente en la prevención.

Entre estos nuevos productos, podemos destacar varios ingredientes con gran potencial en la prevención de infecciones. Los probióticos contribuyen a la restauración de la microbiota vaginal e intestinal normal, previniendo las ITUs. Reducen el tránsito de las bacterias fecales (en este caso E. coli) hacia la uretra o vagina y además, los probióticos tienen un efecto de estimulación del Sistema Inmunitario.

La D-Manosa, un azúcar simple estructuralmente relacionado con la glucosa. Se produce de manera natural y en pequeñas cantidades en alimentos como los melocotones, manzanas o bayas. La utilidad de la D-Manosa ante las infecciones urinarias reside en su capacidad de adherirse a la bacteria E.coli, evitando que se incruste en las pareces del tracto y facilitando su expulsión a través de la orina.

Las PAC Tipo A, presentes en el arándano rojo americano, ayudan a reducir la actividad de la bacteria E.coli en la vejiga. Las E. coli se agrupan formando una película en la pared de la vejiga, lo que dificulta su eliminación. Las PAC Tipo A inhiben la formación estos grupos, evitando que logren adherirse y facilitando su expulsión a través de la orina. La acción sinérgica de la D-Manosa y las PAC Tipo A evita la adhesión de Uropatógenos al Urotelio.

Urocran® Forte es un complemento alimenticio que contribuye al funcionamiento normal del tracto urinario, así como del sistema excretor e inmunitario. Triple acción frente a uropatógenos en cistitis urinaria y prostatitis.


Cistitis tratamiento - Infección de orina - Urocran Forte

Urocran®, nueva fórmula con mayor cantidad de D-Manosa, Probióticos y Arándano Rojo

Urocran®, nueva fórmula con mayor cantidad de D-Manosa, Probióticos y Arándano Rojo

Urocran®, una marca de referencia en España para la salud del tracto urinario, lanza al mercado Urocran® con una nueva fórmula
PlusQuam Pharma acaba de lanzar al mercado una nueva fórmula para Urocran®, un producto con gran reconocimiento a nivel internacional en infecciones del tracto urinario.

Con la misma triple acción de Urocran® Forte combina D-Manosa + PAC Tipo A del arándano rojo + Probiótico, ha aumentado la carga probiótica, la cantidad de D-Manosa y el arándano rojo. Sigue manteniendo su formato de 30 cápsulas.

La D-Manosa es un azúcar simple estructuralmente relacionada con la glucosa y muy interesante para ayudar a tratar infecciones del tracto urinario como la cistitis. Esta infección es muy común en las mujeres, se calcula que el 90% de las cistitis son causadas por la bacteria E.coli.

La D-Manosa tiene la capacidad de unirse a la E.coli desactivando sus capacidades adhesivas e invasivas. Su mecanismo de acción resulta totalmente opuesto al de los antibióticos, pues no daña ni destruye la bacteria, sino que la atrapa y la arrastra al e exterior. Esto convierte a esta azúcar en un potente ingrediente para enfrentar la cistitis.

Las PAC Tipo A, presentes en el arándano rojo americano, refuerzan esta acción de la D-Manosa, inhibiendo la formación de grupos de E.coli en la pared de la vejiga ayudan a reducir la actividad de la bacteria E.coli en la vejiga. Las E. coli se agrupan formando una película en la pared de la vejiga, lo que dificulta su eliminación. Las PAC Tipo A inhiben la formación estos grupos, evitando que logren adherirse y facilitando su expulsión a través de la orina.

La acción sinérgica de la D-Manosa y las PAC Tipo A evita la adhesión de uropatógenos al Urotelio.

Además, el uso de cepas probióticas con evidencia demostrada puede ayudar a evitar el desarrollo de la E. coli. Los probióticos contribuyen a la restauración de la microbiota vaginal e intestinal normal, previniendo las ITUs. Reducen el tránsito de las bacterias fecales (en este caso E. coli) hacia la uretra o vagina y, además, los probióticos tienen un efecto de estimulación del Sistema Inmunitario.nuevo-urocran-cápsulas

Urocran® es un producto coadyuvante, recomendado para las cistitis recurrentes como mantenimiento, después de haber tomado Urocran® Forte durante la fase aguda.

PlusQuam Pharma es un empresa farmacéutica que desde su creación ha venido apostando por el desarrollo de productos que ayuden a las personas a mejorar la salud, sentirse mejor y vivir mejor. En su corta trayectoria, ha conseguido ser líder en otras patologías en España como son las cistitis recurrentes, las infecciones vaginales y el colon irritable


Cistitis tratamiento - Infección de orina - Urocran Forte

PlusQuam Pharma lanza nueva fórmula de Urocran Forte

Nueva fórmula de Urocran Forte para mantener la cistitis a raya, con mayor cantidad de D-Manosa y mayor concentración probiótica

Urocran® Forte, un producto de referencia en España para la salud del tracto urinario

PlusQuam Pharma lanza al mercado una nueva fórmula de Urocran Forte, un producto con gran reconocimiento a nivel internacional en la prevención y mejora de infecciones del tracto urinario, como cistitis y prostatitis.

Aunque se mantiene su triple acción; D-Manosa + PAC Tipo A del arándano rojo + Probióticos, ha aumentado la concentración probiótica y la cantidad de D-Manosa, además el sabor ahora es frambuesa y se disuelve fácilmente.
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¿Qué tienen de especial estos 3 ingredientes de la nueva fórmula de Urocran Forte?

La D-Manosa es un azúcar simple estructuralmente relacionada con la glucosa y un elemento muy interesante para ayudar en el tratamiento y mejora de infecciones del tracto urinario como la cistitis. Esta infección se desarrolla con mayor frecuencia en las mujeres y se calcula que alrededor del 90% de las cistitis, se producen a causa de la bacteria E.coli.

La D-Manosa cuenta con la capacidad de unirse a la E.coli desactivando sus capacidades adhesivas e invasivas, es decir, evitando que pueda unirse a las paredes del tracto urinario. Su mecanismo de acción resulta totalmente opuesto al de los antibióticos, pues no daña ni destruye la bacteria, sino que la atrapa y la arrastra al e exterior a través de la micción.

Este mecanismo de acción convierte a esta azúcar en un potente ingrediente para enfrentar la cistitis.

Las PAC Tipo A, presentes en el arándano rojo americano, refuerzan la acción de la D-Manosa, inhibiendo que se formen grupos de E.coli en las paredes del tracto urinario y ayudando a reducir la actividad de la bacteria E.coli en la vejiga. Las bacterias E. coli se agrupan formando una película en la pared de la vejiga, lo que dificulta su eliminación. Las PAC Tipo A del arándano rojo inhiben la formación estos grupos, evitando que logren adherirse y facilitando su expulsión a través de la orina.

La acción sinérgica de la D-Manosa y las PAC Tipo A evita la adhesión de uropatógenos al Urotelio.

Por último, el uso de cepas probióticas con evidencia demostrada puede ayudar a evitar el desarrollo de la E. coli. Los probióticos contribuyen a la restauración de la microbiota vaginal e intestinal normal, previniendo las infecciones del tracto urinario (ITUs). También reducen el tránsito de las bacterias fecales (en este caso E. coli) hacia la uretra o vagina y, además, los probióticos tienen un efecto de estimulación del Sistema Inmunitario.

Urocran® Forte es un producto que ha demostrado una disminución de los síntomas en el 95,7% de los casos y un urocultivo negativo en el 60,9% de los casos.

Además, el 58,52% de las cistitis causadas por E. coli antes del tratamiento, no vuelven a reaparecer durante el tratamiento con Urocran Forte.

“La decisión de lanzar una nueva fórmula de Urocran Forte surge tras ver que el público necesita y demanda un producto potente, eficaz y que se pueda tomar durante periodos de larga duración sin apreciar efectos secundarios a largo plazo La concentración equilibrada de sus ingredientes permite que Urocran® Forte pueda tomarse de forma prolongada si se necesita” nos comenta María Romero, Directora General de PlusQuam Pharma.

Con esta nueva fórmula de Urocran Forte se pretende ofrecer una solución efectiva para prevenir y como coadyuvante al tratamiento de infecciones urinarias como las prostatitis y cistitis.

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¿Existen productos similares a Urocran®Forte?

La formulación es única y exclusiva. No se puede sustituir por ningún otro producto, ya que no tendrá la misma fórmula ni efecto.

No

Puede encontrar los productos en cualquier farmacia de España. Si no disponen de ellos en ese momento, la farmacia lo puede encargar y tenerlos a su disposición en 4/24h.


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Papel de los probióticos para prevenir las infecciones urinarias

Papel de los probióticos para prevenir las infecciones urinarias

Las infecciones urinarias son comunes tanto en hombres como en mujeres, aunque con mayor incidencia en mujeres. Sin embargo, las recurrencias son bastante frecuentes en ambos géneros. A pesar de seguir medidas preventivas, parece que no es posible frenar la aparición de las infecciones de orina y sus síntomas incómodos.

En los últimos años, los probióticos han sido empleados como parte de la prevención de este tipo de infecciones ¿estamos ante la ayuda definitiva para prevenir las infecciones urinarias?

Es probable que al leer el término probiótico estés pensando en la microbiota intestinal y en enfermedades o infecciones del sistema digestivo. Cabe mencionar aquí, que los probióticos, dependiendo de su composición, pueden actuar a diferentes niveles de la microbiota del organismo.

Del mismo modo que existen los probióticos enfocados en el restablecimiento del equilibrio de la microbiota intestinal, los hay con la finalidad de restaurar la microbiota o flora vaginal. Tener una microbiota sana y equilibrada es esencial para prevenir infecciones urinarias.

Por lo tanto, consumir probióticos que ayuden a restablecer la microbiota, pueden resultar de gran utilidad en la prevención de infecciones en el tracto urinario.
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¿Qué causa las infecciones urinarias?

Antes de hablar sobre cómo prevenir las infecciones urinarias con probióticos debemos explicar en  La infección de orina o cistitis constituye una de las enfermedades infecciosas más frecuentes. La mayoría ocurre en mujeres sin enfermedades de base y sin anomalías funcionales o estructurales del tracto urinario.

La infección de orina o cistitis es la inflamación aguda o crónica de la uretra o de la vejiga, con infección o sin ella. La causa más frecuente de infección de orina o cistitis es la infección por Escherichia coli (E. coli).

Para que se produzca una infección de orina o cistitis, primero las bacterias deben entrar en la uretra (que es estéril) y ascender hasta la vejiga. Posteriormente se produce una respuesta inflamatoria en la mucosa. A esta forma de infección de orina o cistitis se la denomina infección de orina bacteriana aguda o cistitis bacteriana aguda. Afecta a personas de todas las edades, aunque sobre todo a mujeres en edad fértil o a ancianos de ambos sexos.

Algunas de las causas que originan infecciones de orina son el embarazo, la diabetes, hábitos de higiene íntima inadecuados (como limpiarse desde atrás hacia delante, arrastrando las bacterias fecales hacia la vagina y uretra), utilizar ropa interior húmeda o que no transpire debidamente o el consumo de antibióticos, que al destruir los patógenos, repercute en el equilibrio de la microbiota.

Los síntomas son muy molestos. Ardor y escozor al orinar, sensación de querer ir al baño con frecuencia y de no terminar de orinar completamente, puede aparecer sangre en la orina, molestias durante las relaciones sexuales y color turbio de la orina. En las mujeres puede enrojecerse la zona vulvar.

¿Por qué las infecciones urinarias son más frecuentes en las mujeres?

La infección de orina o cistitis es más frecuente en mujeres debido que la uretra es muy corta y está muy cerca de vagina y recto. Las bacterias patógenas que colonizan la zona perianal penetran fácilmente por la uretra produciendo continuas infecciones de orina o cistitis recurrentes.

Probióticos para restaurar la flora vaginal y prevenir las infecciones urinarias

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en una cantidad adecuada, tienen efectos positivos para la salud de las personas. Facilitan la digestión y la absorción de nutrientes y fortalecen el sistema inmune.

Según su composición, tendrán una finalidad u otra, es decir, en función de las cepas probióticas que contenga la finalidad será distinta.

El arándano rojo cada vez es más demandado en la prevención de las infecciones de orina por sus múltiples propiedades.

Si bien algunos probióticos se pueden encontrar en alimentos como el yogur o el kéfir, en ocasiones, es necesario acudir a probióticos en forma de complementos alimenticios, estos suelen tener unos muy buenos resultados en las infecciones urinarias.

Formas de usar los probióticos: ¿antes, durante o después?

A la hora de tomar probióticos como parte del tratamiento o para prevenir las infecciones urinarias puede haber dudas sobre su consumo. ¿Cuándo es más recomendable tomarlos? La realidad es que depende del momento y de la infección.

Si ya tienes una infección, lo normal es que tu médico/a te haya recomendado un antibiótico, por lo que es recomendable consumir el probiótico como coadyuvante a ese antibiótico, así ayudaremos a potenciar su efecto y a prevenir los efectos nocivos que pueda causar el antibiótico en la microbiota.

También es recomendable seguir tomando el probiótico después de terminar el tratamiento con el antibiótico, pues de esta manera ayudaremos a que la microbiota se restaure debidamente y no proliferen otro tipo de infecciones.

Para prevenir las infecciones urinarias, una vez se haya superado la infección, puede resultar óptimo tomar un probiótico para reforzar y evitar las recurrencias. También es recomendable tomarlo después de las relaciones sexuales, pues el coito favorece el desarrollo de infecciones urinarias.

¿Cuál es el mejor probiótico para prevenir las infecciones urinarias?

Tratamiento cistitis e infección de orina
Tratamiento cistitis e infección de orina

Para prevenir las infecciones urinarias, nuestra recomendación es Urocran® Forte, un complemento alimenticio que previene y mejora los síntomas de las infecciones del tracto urinario. Contiene una combinación única de tres ingredientes: D-Manosa, 2.500 Millones de Probióticos y Arándano Rojo Americano, que contribuyen al normal funcionamiento del tracto urinario, así como del sistema excretor e inmunitario.

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La formulación es única y exclusiva. No se puede sustituir por ningún otro producto, ya que no tendrá la misma fórmula ni efecto.

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Cistitis en verano ¿por qué? 1

Cistitis en verano ¿por qué?

¿Qué es la cistitis?

La cistitis o infección de orina constituye una de las enfermedades infecciosas más frecuentes. La mayoría ocurre en mujeres sin enfermedades de base y sin anomalías funcionales o estructurales del tracto urinario.
Es más común en las mujeres, se estima que un 60% de las mujeres presentan una infección en el tracto urinario a lo largo de su vida y de un 30 a 40% padecen recurrencia.

La infección de orina o cistitis es la inflamación aguda o crónica de la uretra o de la vejiga, con infección o sin ella. La causa más frecuente de infección de orina o cistitis es la infección por Escherichia coli (E. coli).

La cistitis puede volverse recurrente, si aparece 2 veces en los últimos 6 meses o 3 veces en el último año.

Los síntomas más comunes son la necesidad constante de orinar y ardor o escozor a la hora de miccionar.

Según haya presencia o ausencia de anormalidades funcionales o anatómicas del tracto urinario y patrón de resistencia antimicrobiana del uropatógeno, distinguimos las siguientes infecciones urinarias (IU):

A) NO COMPLICADA: ocurren en el tracto urinario (TU) normal de los individuos inmunocompetentes, por lo general mujeres jóvenes sanas no embarazadas, sin defectos estructurales del TU, ni trastornos de la función renal y con síntomas que se limitan a la vejiga, como escozor miccional, urgencia miccional, polaquiuria, dolor suprapúbico o tenesmo. Ausencia de fiebre o dolor lumbar sugestivos de pielonefritis.
B) RECURRENTE (IUR): 3 episodios de cistitis aguda en los últimos meses o 2 episodios en los últimos 6 meses. Las recidivas de la infección por la misma cepa de la misma bacteria antes de 2 semanas tras acabar el tratamiento sugieren un fallo del tratamiento. Las reinfecciones son nuevas infecciones causadas por cepas diferentes. Suelen producirse más tardíamente (aprox. 2 semanas tras la IU inicial. Representan un 80% de las infecciones de orina recurrentes.
C) COMPLICADA: se producen en personas de todas las edades y sexos que están inmunodeprimidos o que tienen anomalías estructurales funcionales en el aparato genitourinario, incluyendo la sonda uretral.

¿Cómo se produce la cistitis?

Para que se produzca una infección de orina o cistitis, primero las bacterias deben entrar en la uretra (que es estéril) y ascender hasta la vejiga. Posteriormente se produce una respuesta inflamatoria en la mucosa. Aunque la infección se concentra principalmente en la vejiga, puede extenderse y alcanzar los riñones.

Habitualmente las bacterias provienen de las heces, predominando la Escherichia coli, causante de más del 80% de las infecciones no complicadas en mujeres sexualmente activas.

Las bacterias más comunes causantes de las Infecciones del Tracto Urinario son la E. coli, Proteus mirabilis; Klebsiella pneumoniae; Staphylococcus saprophyticus; Enterococcus faecalis y Streptococcus agalactiae.

En la mayoría de las ocasiones, el cuerpo es capaz de deshacerse de estas bacterias a través de la orina, sin embargo, las bacterias pueden adherirse a la pared de la uretra o vejiga o también multiplicarse de manera tan rápida, de forma que algunas bacterias consigan permanecer en la vejiga.

Las mujeres son más propensas a contraer infecciones del tracto urinario con mayor frecuencia que los hombres. Esto se debe a que la uretra es más corta y está más próxima al ano, por lo que el traslado de bacterias fecales es más fácil.

Las infecciones de orina en las mujeres también se ven favorecidas por las relaciones sexuales, pues el acceso a la uretra de las bacterias que se encuentran en el exterior puede verse favorecido por los movimientos sexuales.

¿Cuánto dura la cistitis?

No existe un tiempo determinado para la duración de una cistitis o infección de orina, depende de cada caso y de cada persona. Por ejemplo, influye el tiempo que se tarde en visitar a un/a profesional para que determine el problema y el mejor tratamiento a seguir. Si se ignoran los síntomas durante un periodo largo de tiempo, pueden ir empeorando y agravando la infección.

Síntomas de la cistitis

El sistema urinario está compuesto por los riñones, uréteres, la vejiga y la uretra. Todos ellos trabajan de forma conjunta y coordinada para eliminar los desperdicios del cuerpo. Los riñones son un par de órganos en forma de judía ubicados en la parte superior del abdomen hacia la espalda. Se encargan de filtrar las sustancias de deshecho y regulan las concentraciones de otras muchas sustancias. Con esos desperdicios se origina la orina, para poder expulsarlos del cuerpo.
Los uréteres son unos tubos que transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga, donde se almacena hasta que es expulsada del organismo a través de la uretra.
Los síntomas característicos de la cistitis son el dolor y/o escozor al orinar; aumento de la frecuencia de micción, pero de forma escasa, es decir, orinar muchas veces, pero poca cantidad; sensación constante de ganas de orinar (tenesmo); puede aparecer un poco de sangre en la orina. Pueden considerarse síntomas de cistitis:
• Necesidad urgente y frecuente de orinar.
• Picazón o quemazón en la uretra al orinar.
• En las mujeres, puede haber enrojecimiento de la vulva y picor vaginal
• Dolor al orinar y al mantener relaciones sexuales.
• Color turbio o anormal de la orina.
• Aparición de sangre en la orina.
• Fiebre y escalofrío. La fiebre puede ser indicativo de que la infección ha alcanzado los riñones.
• El dolor en el costado o en la espalda también puede significar la presencia de una infección en los riñones.
• Náuseas y/o vómitos.
• Las mujeres pueden sentir una ligera presión por encima del hueso púbico y muchos hombres sienten una dilatación del recto.
• Estar más irritable de lo normal.
Lo normal es que, en el cuadro clínico de la cistitis, no se produzca fiebre, aunque si se da el caso, puede ser indicación de que se está produciendo otro tipo de infección más grave, en la que se está viendo afectado algún órgano.
El órgano afectado puede ser el riñón, dando lugar a lo que se conoce como pielonefritis aguda. Una enfermedad caracterizada por fiebre, escalofríos, malestar general, dolor lumbar acompañado de bacteriuria significativa.

Tipos de cistitis

Cistitis infecciosa bacteriana

Este tipo de infección de las vías urinarias suele ocurrir cuando algunas de las bacterias que se encuentran en el exterior, consiguen acceder al interior de las vías urinarias a través de la uretra, donde empiezan a crecer.
La bacteria que, normalmente, es la causante de la mayoría de las cistitis bacterianas que se producen es la Escherichia coli (E. coli).
Este tipo de infección en las mujeres puede verse favorecida por las relaciones sexuales, dando lugar a lo que se conoce como cistitis postcoital. Los movimientos durante el coito facilitan el acceso de las bacterias a la vagina. Esto no quiere decir que cada vez que se tiene una relación sexual vaya a producirse una infección de orina, solo que es más probable que pase.
En general, las mujeres siempre están expuestas a sufrir infecciones de orina o cistitis, aunque sean más leves, pues en la zona genital habitan numerosas bacterias que pueden provocar estas infecciones asiduamente.
De hecho, uno de los principales problemas de las cistitis bacterianas son su alto nivel de recurrencias, pero ¿por qué ocurre?

¿Por qué vuelve la cistitis?

Se considera una cistitis recurrente o de repetición cuando se tienen 3 o más en un tiempo inferior a un año o 2 infecciones en los últimos 6 meses. La recurrencia puede deberse a una recidiva o una reinfección.

Cuando se produce una reinfección, se trata de infecciones diferentes, es decir una ya se ha resuelto cuando se produce la siguiente con una bacteria diferente a la inicial.

Las reinfecciones suponen aproximadamente un 80% de las infecciones recurrentes y ocurren después de 2 semanas de completar el tratamiento. Puede ser por cepas distintas o la misma cepa de la infección original a causa de un reservorio en el tracto gastrointestinal o en las propias células uroepiteliales.

Sin embargo, en las recidivas se trata de la misma infección que vuelve a activarse, es decir está siendo originada por la misma bacteria que provocó la inicial, que no hemos conseguido eliminar definitivamente.

Las recidivas son un 20% de las recurrencias y aparecen a las dos semanas de la aparente curación de la cistitis (persistencia de la cepa original en el foco de infección), bien por anomalía genitourinaria o por acantonamiento en un lugar inaccesible al antibiótico.

Lo normal en una recidiva es que se produzca cuando la bacteria que produce la infección es la E. coli, que suele ser la causa de entre el 75 y 95% de los episodios de cistitis aguda no complicada.

La bacteria E. coli está compuesta por unas fimbrias (estructuras adherentes) que se adhieren a unos receptores que se encuentran en las células epiteliales del huésped.

Estas fimbrias son las que provocan las recidivas, pues cuando se anclan a la pared celular son muy difíciles de soltar, además se pueden camuflar entre los pliegues de las paredes, de forma que el tratamiento antibiótico no consigue actuar eficientemente contra ellas y por eso reaparecen al poco tiempo.

Cistitis no infecciosa

Aunque lo común es que la cistitis sea infecciosa (producida por una bacteria) puede darse el caso de que sean otros los motivos por los cuales se inflame la vejiga.

Algunos de estos motivos son:

Cistitis intersticial: la causa de este tipo de cistitis no está muy clara, aunque se sabe que mayormente se presenta en mujeres. Es una inflamación crónica de la vejiga que, al ser difícil de diagnosticar y de establecer una causa, es difícil de encontrar un tratamiento efectivo. Incluye los síntomas y molestias de una cistitis aguda, pero de forma crónica.

Cistitis derivada del consumo de medicamentos: existen algunos medicamentos (por ejemplo, relacionados con la quimioterapia) que pueden producir, como efecto secundario, una inflamación y daño en el aparato urinario al pasar sus restos por los conductos para ser expulsados en la orina.
Cistitis por radiación: al igual que en el caso anterior, el tratamiento por radiación puede producir inflamación y daño en la vejiga.

Cistitis por cuerpos extraños: el uso de catéteres, sobre todo si es durante un largo periodo de tiempo, puede provocar infección e inflamación en aparato urinario.

Cistitis química: este tipo de cistitis viene producida por el uso de ciertos productos que contienen sustancias a las que algunas personas pueden ser más hipersensibles, se produce una reacción y se genera la inflamación de la vejiga. Un ejemplo de estos productos pueden ser los geles espermicidas.
Cistitis derivada de otras afecciones: puede darse el caso en el que la cistitis aparece como una complicación de otros trastornos, como pueden ser la diabetes, los cálculos renales, el agrandamiento de la próstata o las lesiones de la médula espinal.

Factores de riesgo de la cistitis

Algunas personas son más propensas que otras a padecer infecciones de vejiga o de las vías urinarias de forma recurrente.
Las mujeres son uno de esos grupos. Una de las principales razones es su anatomía particular, pues las mujeres tienen una uretra más corta, lo que acorta la distancia que deben recorrer las bacterias para alcanzar la vejiga.

Las mujeres que presentan un mayor riesgo de infección de las vías urinarias son aquellas que:

Son sexualmente activas. Los movimientos del coito facilitan el acceso de las bacterias a la uretra.

Usan ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas presentan mayor riesgo de una infección de las vías urinarias. Los diafragmas que contienen agentes espermicidas aumentan más el riesgo.

Menopausia: tanto la microbiota intestinal como la vaginal se desequilibran con los cambios hormonales, por lo que es más sencillo que bacterias patógenas accedan al interior de la uretra.

Embarazo: normalmente el peso del bebé hace que la vejiga no se vacíe del todo y la uretra se haga aún más corta, produciendo un caldo de cultivo perfecto para las bacterias. Además, los cambios morfológicos que sufre la mujer provocan que la higiene sea más complicada.

Otros factores de riesgo en hombres y mujeres son los siguientes:

Interferencia en el flujo de orina. Esto puede ocurrir en enfermedades como piedras en la vejiga o, en hombres, con el agrandamiento de la próstata.

Cambios en el sistema inmunitario. Cuando el sistema inmunológico está debilitado, se incrementa el riesgo de sufrir infecciones bacterianas o incluso infecciones virales de la vejiga. Puede deberse a enfermedades como VIH o por algunos tratamientos como el oncológico.

Uso prolongado de una sonda en la vejiga. Estas sondas pueden ser necesarias en personas mayores o con enfermedades crónicas. Su uso extenso puede suponer un aumento de la vulnerabilidad a sufrir infecciones bacterianas y dañar el tracto urinario.

La cistitis no es frecuente en hombres que no tienen problemas de salud que los predispongan.

Diabetes: las personas diabéticas poseen altos niveles de glucosa en orina, lo que favorece en crecimiento bacteriano.

Retención urinaria: el hecho de que la vejiga no se vacíe, favorece la aparición de infecciones urinarias o cistitis.

Incontinencia: si la zona se encuentra siempre humedecida, es más sencillo para las bacterias acceder a la uretra.

Estreñimiento crónico: la flora intestinal por lo general está dañada.

Procedimientos quirúrgicos: sondajes, inmovilizaciones, próstata agrandada, uretra corta, etc.

Tratamiento cistitis

Como ya hemos mencionado, las infecciones de orina o cistitis son una de las consultas más comunes en atención primaria y en ginecología (los síntomas pueden confundirse con algún problema o infección vaginal).

Normalmente, si los síntomas son leves, serán esto/as profesionales quienes se encarguen de evaluar el caso y mandar el tratamiento correspondiente, aunque también puede darse la situación de que se derive la consulta a urología si se considera necesario.

Para establecer un diagnóstico, el/la profesional revisará el historial clínico de la persona para comprobar si se trata de una consulta recurrente en la persona y se evaluarán los síntomas.

Si se considera conveniente, también se podrá realizar un análisis de orina para detectar bacterias y/o sangre en la orina o una cistoscopia, que es una prueba en la que se introduce una cámara por la uretra hacia la vejiga para detectar posibles anomalías.
En algunos casos, también pueden realizarse pruebas de diagnostico por imágenes como radiografías o ecografías.

Cada vez más, se ha normalizado el tratamiento antibiótico en periodos cortos de tiempo, para evitar la resistencia bacteriana. Además, como apoyo al antibiótico, cada vez es más común la recomendación de algún probiótico que ayude a mejorar los síntomas, a fomentar y mejorar el efecto del antibiótico y que además sirva como preventivo para evitar las recurrencias.

El tratamiento para combatir las infecciones del aparato urinario dependerá de la causa que la haya originado.

Lo más común, en el caso de cistitis causadas por bacterias, es el empleo de antibióticos. Antes de que se inicie el tratamiento con antibióticos, es importante que el/la profesional determine si la persona tiene alguna enfermedad o trastorno que pueda empeorar la infección o dificultar el tratamiento.

Otro tratamiento farmacológico que puede emplearse ante una cistitis es la vacuna, realizadas a partir de extractos bacterianos de cepas uropatógenas.

También existen alternativas no farmacológicos que cada vez son más empleados, entre los que podemos encontrar:

D-Manosa: es un azúcar simple, que puede actuar en el tracto urinario se une a la E- coli y desactiva las capacidades adhesivas e invasivas de esta bacteria, debido a la similitud estructural con los receptores de los patógenos.

Lactobacillus: los probióticos son microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas confieren un beneficio a la salud del hospedador. (FAO/WHO 2002) Los Lactobacillus es un género de bacterias que se encuentran naturalmente en la vagina y uretra de la mujer sana. Un bajo recuento de Lactobacillus está directamente relacionado con un elevado número de E. coli en vagina aumentando la frecuencia de las infecciones urinarias. Los Lactobacilos producen agentes antimicrobianos, como el ácido láctico, peróxido de hidrógeno (H2O2) y bacteriocinas, y bloquean sitios potenciales de unión del uropatógeno.

Arándanos rojos: el extracto seco de arándano rojo americano (Vacciunium macrocarpon) es capaz de establecer un barrera físico-mecánica natural contra la adherencia de E. coli a la superficie de las células epiteliales de la vejiga y el tracto urinario.

Vitamina C: acidifica la orina y mejora la flora intestinal, que tiene una incidencia indirecta en la ITU al mejorar el funcionamiento del SI
Estrógenos tópicos: por vía vaginal aumentan la concentración vaginal de lactobacilos, disminuyen el pH vaginal y reducen las infecciones urinarias recurrentes, especialmente en pacientes posmenopáusicas.

Xiloglucano: polisacárido presente en el árbol Tamarindus indica. Actúa en la luz del intestino, evita la adhesión, el crecimiento bacteriano y la migración a otros órganos.

¿Qué producto utilizar?

Urocran® Forte es el único complemento alimenticio que ayuda a prevenir y actúa como coadyuvante al tratamiento de las infecciones de orina recurrente o cistitis recurrente con triple acción, ya que posee: D-Manosa, probióticos específicos intestinales y extracto de arándano rojo.
Estos 3 ingredientes contribuyen al funcionamiento normal del tracto urinario, así como del sistema excretor e inmunitario.

Consejos para la cistitis

Para la prevención de la mayor parte de las infecciones de orina o cistitis, existen una serie de recomendaciones generales que pueden seguirse e incluir como parte de la rutina diaria, con el fin de disminuir los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Algunas recomendaciones son:

  • Vaciar la vejiga completamente cada vez que se orine.
  • Usar un gel de higiene íntima (Actifemme® íntimo) con el pH adecuado, con propiedades antibacterianas y que proteja y estabilice la microbiota de la zona íntima.
  • Limpiar la zona desde delante hacía atrás (esto es fundamental para no arrastrar bacterias tanto vaginales como intestinales)
  • Orinar antes y después de las relaciones sexuales.
  • Si vamos a la playa o a la piscina, evitar que el bañador se seque llevándolo puesto, ya que facilita la proliferación de bacterias (mantener la zona genital lo más seca posible)
  • Usar ropa interior de algodón, para que transpire la zona íntima.
  • Evitar el uso de pantalones ajustados para evitar el exceso de calor y facilitar la transpiración.
  • Beber al menos 2 litros de agua al día (importante para la dilución y buen arrastre de las bacterias que se encuentren dentro tracto urinario).
  • Evitar tomar en exceso productos que alcalinicen la orina, como, por ejemplo: bicarbonato, ciertos alcoholes (Vino blanco, champán), etc.
  • La infección de orina recurrente o cistitis recurrente es más frecuente en personas con estreñimiento, por lo tanto, tienen que ingerir suficiente líquido y fibra.
  • Utilizar complementos alimenticios que ayuden a prevenir las infección de orina o cistitis.

¿Por qué algunas infecciones ya no se resuelven con antibióticos? 2

¿Por qué algunas infecciones ya no se resuelven con antibióticos?

¿Por qué algunas infecciones ya no se resuelven con antibióticos?

La capacidad de los seres vivos de adaptarse para sobrevivir no es exclusiva de los organismos complejos. Las bacterias tienen una historia evolutiva mucho más larga que la de los propios seres humanos, y lo demuestran combatiendo con sus propios mecanismos naturales la acción de antibióticos y otros fármacos para tratar infecciones bacterianas.

Parece cierto que tenemos una fe muy consolidada en el funcionamiento de los medicamentos, nos hemos habituado a trámites sencillos y rápidos en lo que a nuestra salud se refiere, al menos en aquellas dolencias que consideramos más comunes. Como cuando aparece una infección de orina, vamos a nuestro médico, nos receta un antibiótico y en cuestión de un par de días estamos de nuevo perfectamente.

Pero la evolución es imparable y las bacterias de esto saben tanto o más que nosotros. La situación está cambiando, y precisamente las infecciones de orina, que son una de las consultas más habituales en atención primaria, están presentando un serio problema generando un mayor número de hospitalizaciones, dolencias más graves y prolongadas.

Esto sucede porque los antibióticos utilizados para combatir dichas infecciones están dentro del grupo de las 19 especies de bacterias que se están haciendo inmunes a los antibióticos, dicho de otra manera, tenemos un problema de salud mundial.

El uso excesivo de medicamentos en los humanos y en el ganado ha hecho que las bacterias evolucionen desarrollando defensas para sobrevivir, lo cual está haciendo ineficaces a una cantidad cada vez mayor de medicamentos para el tratamiento de una amplia gama de enfermedades.

Lucía, de 38 años, dijo haber padecido infecciones en las vías urinarias en varias ocasiones en la adolescencia, todas tratadas con éxito con fosfomicina. Cuando contrajo una en febrero, su médico le volvió a recetar lo mismo, pero esta vez no funcionó.

Cuatro días después, regresó al médico que le dio una nueva receta, esta vez de un medicamento llamado nitrofurantoína. Tampoco funcionó. El dolor empeoró y, varios días después, había sangre en su orina.

Su médico le recetó un tercer medicamento, ciprofloxacino e hizo un cultivo de su orina. El cultivo mostró que su infección era susceptible al nuevo medicamento, pero no a los otros dos. Lucía estuvo durante ocho días tomando antibióticos que no hacían nada.

Y la realidad es que casos como el de Lucía hay a diario en cada consulta médica y en cada sala de urgencias. ¿Por qué?

¿Por qué se vuelven resistentes las bacterias a los antibióticos?

Las bacterias son seres vivos y como todos, tienen una larga historia de adaptaciones al medio, de evolución, lo que les ha permitido sobrevivir a lo largo de millones de años. Los antibióticos son una amenaza para su supervivencia, y por tanto, las bacterias se esfuerzan en adaptarse para hacerles frente.

Las bacterias han logrado mutar su ADN para poder sobrevivir gracias a sus mecanismos de estrés, que se activan cuando se sienten atacadas por los diferentes fármacos, y que funcionan captando el ADN de otros individuos a los que esos mismos fármacos no les afectan.

¿Que bacterias son las más resistentes?

Cualquier bacteria puede volverse resistente a uno o a varios antibióticos, pero en estos momentos, las autoridades sanitarias estadounidenses han catalogado como “amenaza grave” tres cepas bacterianas resistentes. Se trata de Clostridium difficile, las enterobacterias y la Neisseria gonorrhoeae.

Clostridium difficile provoca diarreas peligrosas y es resistente a muchos antibióticos, además a principios de este milenio se detectó una nueva cepa también resistente a los antibióticos fluorquinolonas, que son precisamente los que se utilizan habitualmente para tratar estas infecciones.

Neisseria gonorrhoeae es portadora de la gonorrea, una enfermedad de transmisión sexual que cada vez es más complicado tratar, ya que un tercio de las bacterias que la causan ya han logrado hacerse resistentes a todos los antibióticos disponibles.

Staphylococcus aureus es causa frecuente de infecciones que se contraen en centros hospitalarios. Normalmente es una bacteria inofensiva que se encuentra en la piel humana, en la nariz y en la garganta, pero, en determinadas situaciones, que se dan en estos centros, pueden producir infecciones como sepsis, neumonías e infecciones en heridas.

Escherichia coli, es una bacteria que se encuentra en nuestro intestino y en ocasiones puede causar infecciones en las vías urinarias que se tratan habitualmente con ampicilina, Bactrim y otros antibióticos muy comunes, pero ya se conocen casos de resistencia que hacen de estas infecciones un duro trago para los pacientes.

Por si no era suficiente, podemos hacer mención también del grave peligro para la salud que suponen las bacterias relacionadas con la tuberculosis que no reaccionan a la medicación. La OMS asegura que estas son responsables del 3,5 por ciento de las nuevas infecciones en el mundo, con el añadido de que algunas de las bacterias que la provocan son absolutamente resistentes a todos los medicamentos de los que disponemos.

¿Desde cuándo las bacterias se volvieron resistentes?

Este fenómeno de resistencia surge en paralelo a los propios antibióticos. Ya en el año 1948 el Instituto Carnegie de Washington detectó que las bacterias que provocaban infecciones tratadas con penicilina aumentaban su resistencia al fármaco “paso a paso”.

¿Podemos hacer algo?

Sí, podemos hacer y dejar de hacer. No consuman antibióticos sin prescripción médica. Si le han recetado antibióticos, tómelos en las dosis recomendadas por el facultativo y siga el tratamiento hasta el final, no se fíe, incluso aunque se encuentre mejor antes de terminarlo. Tome solamente los antibióticos que le recetaron a usted, y si le sobran algunas dosis nos las comparta, no las recete a amigos y familiares y no las guarde para otra ocasión.

Y recuerde que tomar el antibiótico equivocado puede hacer que las bacterias proliferen sin freno, además de ayudarlas a desarrollar resistencias contra el medicamento empleado, algo que luego trasmiten a otras cepas bacterianas.

Actualmente se han desarrollado tratamientos alternativos para ciertas patologías que puede reducir la ingesta de antibióticos. Por ejemplo, Urocran® Forte está formulado especialmente para prevenir y tratar las Infecciones del Tracto Urinario (ITU) a base de D-Manosa, extracto de arándano rojo y probióticos específicos de la zona final del colon. Urocran® Forte es una alternativa para tratar estas enfermedades que está dando muy buenos resultados.